24/3/14

De Doulas y Mujeres

La Doula es la persona que asiste tu parto de forma emocional. Ella brinda apoyo emocional y físico, aunque su labor nada tiene que ver con el trabajo de un obstetra, partera o enfermera. La misión de la doula es informar sobre la experiencia de la maternidad y el alumbramiento. Su trabajo se basa en un continuo soporte emocional y confianza durante éste  proceso, lo que mejora y facilita las fases de la maternidad. 

"Hay estudios que han demostrado que el apoyo emocional de la doula a la familia tiene beneficios durante el parto, tales como reducción en un 50% de cesáreas, un 40% en uso de fórceps, un 60% del uso de epidural o que acorta en un 25% la duración de los partos. Todo esto, por supuesto, como complemento a una buena asistencia sanitaria (“A Doula Makes the Difference” por Nugent, Mothering Magazine, March-April 1998)."


Las funciones de una Doula:

Trabajo de parto

  • Ayuda a la madre a manejar el dolor de parto mediante métodos naturales como respiración, masaje, cambios de respiración y técnicas de relajación.
  •  Responde dudas y da ánimo.
  • Mantiene informados a la madre y familiares sobre los procesos y avances en el parto.
  • Apoya las desiciones de la madre referente a todo lo relacionado con su alumbramiento.
  • Atiende cualquier necesidad de la madre en el trabajo de parto.
  • Ayuda a mantener un ambiente cómodo y adecuado para la madre.
  • Respeta la privacidad de la mujer durante su proceso de parto.
Posparto
  • Facilita el establecimiento temprano de la lactancia materna.
  • Ayuda con los cuidados básicos del bebé
  • Ayuda con el cuidado de heridas y apoyo emocional.
Con el apoyo de una doula no sólo cubres los puntos anteriores sino que también existen diferencias excepcionales en el inicio de tu maternidad, como:

  • 50% reducción en cesáreas
  • 25% parto más corto
  • 60% menos peticiones de epidural
  • 40% menos uso de oxitocina sintética
  • 30% menos uso de analgésicos
  • 40% menos uso de fórceps
  • Mejora el vínculo padres-bebé
  • Menos problemas con la lactancia
  • Menor incidencia de depresión posparto
"La doula busca el fortalecimiento de los dones de la mujer a la que acompaña, no su sombra. Busca que ella se sienta (diosa) madre, le recuerda lo que ya lleva impregnado en sus células: que sabe parir y criar como lo hicieron todas las mujeres la precedieron. La doula le recuerda a la madre su conocimiento ancestral. Estamos ahí para eso: para ayudar a recordar, sólo eso. Somos un espejo donde queda reflejado un conocimiento ancestral."

21/3/14

Niños "transicionales"

Actualmente nuestro mundo está sumergido en la comodidad y en el poco esfuerzo para hacer las cosas, nos vemos cada ves más alejados de las condiciones necesarias para sentir el amor puro. 
Al instante del alumbramiento los bebés son alejados de sus madres, sin importarles el sentimiento de soledad y abandono que puedan estar viviendo, cuando lo único que necesitan para comenzar la vida es seguridad y confianza y ésto sólo se logra estando a lado de su madre. De esta forma se lastima el vinculo afectivo entre ambos, ese bebé al crecer, lo más probable es que desarrolle problemas para vincularse en sus relaciones afectivas y/o sociales.
La tecnología ha llegado a nuestras vidas a sustituir los vínculos afectivos, desde pequeños obligamos a los niños a apegarse a cualquier objeto (cobijita, peluche...) que a sus semejantes, nos resulta más cómodo que atenderlos, no queremos que "nos molesten" pero no nos damos cuenta de que el contacto físico y emocional permanentes es una necesidad primaria del recién nacido. 

Laura Gutman dice: "Ninguna otra especie de mamíferos pretendería algo tan insólito de su propia cría. Pero para los humanos es común determinar que lo mejor es “dejarlo llorar”, “que no se mal acostumbre” o “que no se vuelva caprichoso”. Y nos resulta totalmente habitual que el cuerpo del niño esté separado: Solo en su cuna. Solo en su cochecito. Solo en su sillita."

El objeto transicional es un refugio del niño ante la falta de atención, de muestras de cariño, de contención, es la medicina del niño invisible a sus padres. Éste objeto se vuele tan importante en la vida del niño que representa el apego que siente con sus padres ayudándole a superar la ansiedad de separación. Es el vínculo que le otorgará seguridad, confianza y tranquilidad; esta virtud debería ser aportada por papá o mamá, ellos deberían estar presentes en sus momentos difíciles, en sus debilidades y errores, deberían ser ellos el lugar de soporte y paz, no un objeto inerte y falto de sentimientos. 

Que el niño se vincule emocionalmente con algo, no quiere decir que vaya a desarrollar algún tipo de trastorno pero pensemos claramente: Un ser humano necesita de alguien que lo escuche, lo entienda y lo apoye, especialmente si se trata de un niño que su mundo gira en torno al amor de sus padres. Ellos no buscan cosas materiales, buscan nuestra cercanía. 

Recurrir a ésto no debería ser problema, lo malo aquí es cuando se sustituyen las caricias, el olor a mamá, los abrazos y el cariño en un peluche, en una cobija, en un muñeco. Son abandonos silenciosos, violencias calladas.

"Casi todos los niños están enfermos de soledad. Pero los adultos no reconocemos en la enfermedad del niño, la necesidad desplazada de contacto y presencia."

Sembremos en los corazones de nuestros hijos semillas de esperanza. Un día cuando sus necesidades emocionales sean satisfechas, no necesitarán tanto de nosotros, ahora es el momento. Tomemos responsabilidad y consciencia. Nuestros hijos nos necesitan ahora, nada puede remplazar el amor que les estamos negando. Abramos los ojos a los niños invisibles. 


19/3/14

¿Jugamos a Competir?

Desde nuestra niñez hemos sido bombardeados con la horrorosa tendencia de competir, que si el hijo del vecino durmió de tirón a los 6 meses y el nuestro no, que la hija que la prima caminó al año y nuestro hijo todavía no camina, que el primito ya habla y a nuestro hijo no se le entiende... y así podría nombrar un sin fin de comparaciones que terminan en competencia. ¿Que es lo malo de esto? Que dejamos de ser valorados por lo que somos y nuestros padres, que son nuestra máxima figura, nos empiezan a "medir" por lo que hacemos. 
Si no logramos desprendernos de esta cadena, nos acompañará a lo largo de nuestra vida, volviéndonos adultos infelices, insatisfechos con nosotros mismos, buscando incentivos externos para sentirnos bien y obviamente con una baja autoestima. Al final de cuentas siempre habrá alguien que haga mejor que nosotros alguna cosa y estarnos comparando sólo nos traerá mas desdicha. 
"Siempre va a haber alguien con más dinero, más delgado, más rápido, más rico, socialmente visto como más hermoso, más triunfador, más inteligente, etc. Somos siete mil millones de seres humanos; competir contra este ingente número de personas es absurdo."
La competencia en cierto modo es buena, pero me refiero a competir con nuestras propias sombras, a quitarnos malos hábitos, a mejorar y crecer humanamente, desprendernos del ego y la banalidad. Si desde niños fuéramos amados y valorados según nuestro Ser, a ser respetados nuestros ritmos de evolución y desarrollo, sin ser presionados (incluso por las personas que mas amamos, nuestros padres) comparados y rechazados, hoy en día existirían mas adultos seguros de sí mismos, dispuestos a cooperar, más empaticos con sus semejantes y sobre todo más felices.
Tristemente el humano es valorado por lo que hace y no por lo que es. Desde que nacemos somos seres únicos y especiales, con nuestros talentos, virtudes y habilidades propias ¿Por qué compararnos con otros talentos, virtudes y habilidades ajenas? Ya lo dijo Albert Einstein "Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su capacidad de escalar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil"

Es importante comprender que la competencia no es necesaria en la vida, lo que sí es importante es el crecimiento personal, tampoco quiere decir que estamos criando niños en una burbuja artificial en un mundo competitivo, al contrario, estamos forjando personalidades que creen que un error no es un fracaso sino una nueva oportunidad de aprender y evolucionar, estamos enseñando a afrontar frustraciones y la capacidad de solucionar problemas. Debemos dejar claro que todos cometemos fallos y eso no nos hace mejores o peores personas, que unos hacen mas rápido o mas lento algo y eso no significa que sea bueno o malo.


Dejemos el mejor legado a nuestros hijos el entendimiento del verdadero valor humano, desprendamos la cadena del "mas" y "mejor" que lo único que hace es crear una sociedad infeliz y enfermiza. 
"La infancia no es una carrera para ver lo rápido que un niño puede leer, escribir y contar. Se trata de una pequeña ventana de tiempo para aprender y desarrollarse al ritmo que sea adecuado para caada niño en particular. Antes no es mejor" Magda Gerber

18/3/14

Miedos infantiles

La mayoría de los miedos que se sufren en la infancia suelen ser inducidos por el ambiente externo que resulta desconocido o bien por una mala experiencia vivida en el hogar. Existen miedos "normales" que forman parte del desarrollo emocional del niño, es importante que estos miedos no se repriman ni se minimicen pues solo harán que empeore.

Edades Miedos
0 a 1añoLlanto ante estímulos desconocidos 
2 a 4 añosTemor a los animales
4 a 6 añosTemor a la oscuridad a las catástrofes, y a los seres imaginarios (monstruos y fantasmas)
6 a 9 años Temor al daño físico o al ridículo por la ausencia de habilidades escolares y deportivas
9 a 12 años Miedo a los incendios, accidentes, a contraer enfermedades graves. Aparecen temor a conflictos graves entre los padres o al mal rendimiento escolar.
12 a 18 años Temores relacionados con la autoestima personal (capacidad intelectual, aspecto físico, temor al fracaso) y con las relaciones sociales.

Lo habitual es que vayan desapareciendo a medida que el niño crece, es un proceso evolutivo ya que contiene un alto valor adaptativo. A pesar de ésto existen algunos factores externos que alientan a que surja un miedo por ejemplo los patrones familiares, es decir, cuando los padres transmiten su miedo a los hijos en situaciones que no denotan peligro. Otro de ellos es la información negativa, esto es, cuando una información se da de manera exagerada y crea una percepción turbia. Existe también el de aprendizaje directo, cuando una experiencia ha causado el temor.
Dicho ésto, podemos tener una perspectiva mas abierta del miedo de nuestro hijo, pero ¿Cómo ayudarlos a superarlo?

  1. Analizar el tipo de miedo.
  2. NUNCA negar el miedo. No podemos poner en duda su sentimiento, no se debe minimizar aunque para nosotros no signifique nada.
  3. Empatizar y dar seguridad.                                                                                                                  -"Tienes miedo al perro porque la otra ves..." Y narramos la historia.
Nuestra compañía y actitud que tomemos a la hora de ayudarlos les dará confianza para poder superarlo de manera saludable. Tengamos en cuenta que muchas veces lo que hacemos es crear otro un segundo miedo, por ejemplo "No debes tener miedo, es una tontería, tan solo es un payaso, no seas ridículo" Ahora no sólo le tiene miedo al payaso, sino también tendrá cuidado de "no tener miedo" frente a nosotros, de "ser fuerte" y ese es un temor a las aprobaciones de sus padres.
Tampoco debemos utilizar historias como "Si te portas mal, el ropavejero vendrá por ti" sólo para lograr obediencia. 
Los niños necesitan ser escuchados y comprendidos, es en los momentos difíciles donde forjamos la confianza pa/madre-hijo, es en nosotros donde serán contenidos en sus debilidades, reforcemos esta seguridad. No se trata de endurecer su corazón sino de acompañarlos con empatía, respeto, paciencia y mucho amor. Nadie quiere hijos indiferentes a la existencia del otro, entonces no seamos así con ellos.